El próximo 25 de abril, a las 12:00 h., en el marco de la FERIA DEL LIBRO DE PRIMAVERA DE URROZ VILLA DEL LIBRO, tendremos el placer de recibir a Carlos Villar Flores, autor de "Tras las huellas de Greene", obra que se presenta como un "thriller literario" inspirado en la persona del gran novelista inglés. Es posible que después de leer esta pequeña entrevista tengan ustedes más ganas de venir a escuchar a Carlos Villar.
Greene (1904-1991) es un autor inglés de alcance mundial, en su tiempo perenne candidato al nobel. Una de sus contribuciones fue acercar el cine a la literatura y viceversa; sus novelas fueron pioneras en adoptar técnicas cinemáticas, y es de los novelistas más adaptados a la pantalla, además de guionista de películas antológicas como El tercer hombre. En España fue uno de los autores ingleses más conocidos y traducidos en la segunda mitad del siglo XX, y aún se reeditan sus obras en la actualidad, por ejemplo, en las recientes ediciones de Libros del Asteroide.
Me gusta cómo plantea conflictos éticos, religiosos y políticos huyendo del maniqueísmo y presentando perspectivas amplias. Es sus obras aborda temas de calado mediante historias que atrapan, llenas de personajes contradictorios, agónicos, que se debaten entre opciones opuestas.
2. Además de novelista, ¿se podría definir su vida como novelesca y quijotesca?
La figura de Graham Greene es fascinante, tanto por el valor de su producción literaria como por sus facetas de espía, de viajero infatigable, explorador, reportero, su personalidad bipolar, sus amoríos, su concepto del catolicismo, etc. Es difícil que la vida supere su ficción, pero no deja de ser apasionante. Además de su presencia en los ambientes literarios, teatrales y cinematográficos, vivió tórridos romances, trabó amistad con líderes políticos y viajó a los lugares más conflictivos… A veces sorprende que viviendo tan intensamente haya sido capaz de producir una bibliografía tan extensa y tan variada: novelas, dramas, poemas, relatos breves, ensayos, crítica de cine, cuentos infantiles, etc.
Fue un gran admirador del Quijote, y en 1982 publicó uno de los mejores homenajes al clásico aparecidos en lengua inglesa, la novela Monseñor Quijote, fruto de sus viajes por España y de su amistad con el sacerdote Leopoldo Durán. Trata de un cura idealista, inocente y un tanto insensato, que entabla amistad con un exalcalde comunista, con quien conversa abiertamente a lo largo de un periplo por rutas castellanas y gallegas. Además de plasmar argumentos y anécdotas surgidos de sus viajes, pretende ser un canto a la amistad por encima de las diferencias ideológicas o religiosas y una recreación de la sociedad española posfranquista.
En lo personal pienso que Greene fue también bastante quijotesco, como demuestran varios episodios de su biografía. Uno de ellos transcurrió mientras escribía Monseñor Quijote: a sus setenta y muchos años se propuso plantar cara a la mafia nicena que hostigaba a una querida amiga, y fruto de sus lanzadas a molinos fue su libro J’Accuse, publicado también en 1982. Le trajo muchos problemas, pero no dudó en emprender esa batalla con todas sus fuerzas.
3. ¿Cómo definirías tú lo quijotesco?
Para mí lo quijotesco es sinónimo de altruista, idealista, desinteresado, la virtud de quien obra por la fuerza de sus convicciones, a pesar de que el ambiente pueda resultar adverso. En mi novela también rindo homenaje al Quijote y a Monseñor Quijote. Además de que hay personajes, situaciones e itinerarios que remedan episodios de ambas, mis dos parejas de protagonistas encarnan modos de ver la vida muy diferentes e incluso contrapuestos, pero aprenden a entenderse y a dialogar. Creo que este es un elemento fundamental de nuestro clásico perenne, y una importante lección ética que deberíamos aprender en esta época en que la política y la sociología nos empuja a la polarización. Frente a esto, conviene recordar con Cervantes que las personas son más importantes que sus ideologías, y que debemos procurar dialogar con los opuestos.
4. ¿Qué podremos aprender los que vayamos a la presentación de tu libro?
En mi novela integro resúmenes de todas las facetas de Greene arriba enumeradas, pues, como contrapunto a la trama policiaca, se entrelazan numerosos flashbacks que reconstruyen un retrato del autor al final de su vida, cuando viajó por España en los setenta y ochenta.
El Greene personaje de mi novela es bastante cercano al Greene real. Su amigo y compañero de viajes, el sacerdote Morán, responde a mi concepto del Durán real, aunque en sus circunstancias personales me he permitido muchas licencias narrativas, empezando por el cambio de nombre.
He utilizado una estructura parecida a la que popularizó Cercas en Soldados de Salamina, en la que se contraponen dos planos: por un lado, el presente narrativo, presidido por la investigación del asesinato que llevan a cabo los dos protagonistas, un policía y un profesor universitario que hace de asesor. Por otro, los fogonazos de flashbacks en los que se reproducen episodios relacionados con los viajes de Greene por España o de la vida anterior del sacerdote Morán. Estos flashbacks de alguna forma se relacionan con la investigación, y aportan claves necesarias para esclarecer el misterio. Otra de las facetas de mi novela se acerca al género cinematográfico del road movie. Así, la investigación de pistas lleva a los protagonistas por diversas localidades: Lontana (trasunto de Logroño), Madrid, Salamanca, Valladolid, León, la montaña cántabra… Este itinerario homenajea a Monseñor Quijote, pues las diferentes peripecias están plagadas de guiños, y también al Quijote y a varios libros y películas. Muchos lectores captarán estas alusiones, pero la trama de misterio y de biografía no se resiente en caso contrario. Tras las huellas de Greene tiene muchas capas, y permite múltiples lecturas, incluso después de que hayamos identificado al culpable del asesinato.
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