23 de julio de 2026

Inscríbete en el V Curso de Verano de Urroz Villa del Libro



Alonso Quijano perdió el seso de tanto leer. Tenía un club de lectura de cuyo nombre no quiero acordarme en el que discutía con el cura y el barbero sobre cuál sería el mejor de los caballeros literarios. No fue suficiente. La lectura solitaria pudo más que la conversación y al final se le secó el cerebro. 

Pero ni tanto ni tan calvo. Porque igual de loco -o más- estaba Sancho Panza sin leer ni jota que su amo embebido de legajos. 

Porque la solución está en el justo medio: leer, leer mucho, y conversar, conversar mucho. 

Y más en estos tiempos de la IA, tiempos sanchopancescos en los que hemos inventado un autómata que nos da todas las respuestas porque lo lee todo. Ese es el problema y la amenaza de la Inteligencia Artificial, no que nos vaya a quitar el trabajo, no que piense por nosotros... el problema es que lee por nosotros, que se entrena leyendo, que así es como se hace "inteligente" y que así es como nos embrutecemos cada vez más, con la dopamina de la rápida respuesta. 

Para hablar de todo esto y para luchar -quijotescamente- contra estos molinos de la inhumanidad más inhumana, nacieron los Cursos de Verano de Urroz Villa del Libro. 

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Esta mañana, en la habitual rueda de prensa, hemos presentado a los medios, en Pamplona, el contenido íntegro del V Curso de Verano que organiza la Asociación Urroz Villa del Libro. 

Este año el tema elegido es "Libros y conversación", un asunto que, a priori, parecería servir para hablar de cualquier cosa y que, sin embargo, encauzado a través de cinco mesas redondas va a permitir un acercamiento muy ordenado a la cuestión de forma que no quede ningún aspecto importante sin tratar.

El curso comenzará el jueves 27 de agosto con una mesa dedicada a la historia de las tertulias literarias y la primera jornada se completará con un acercamiento al libro científico y académico, ese que en torno a la universidad y las bibliotecas permite la acumulación y perfeccionamiento del saber.

El viernes estará dedicado a ese momento tan importante en la vida de libros y autores que es la presentación, cuando nacen los libros porque ponen un tema sobre la mesa o porque ofrecen una nueva puerta al mundo de la imaginación. La segunda mesa del día tendrá lugar en el marco del Señorío de Liberri y estará dedicada a esas conversaciones sobre libros que tienen lugar actualmente en internet y las redes sociales.

El sábado será el día más completo y familiar del curso: Mesa redonda sobre clubs de lectura; II Concurso de poesía al aire libre; espectáculo "La pluma y la espada", a cargo del grupo de esgrima histórico Corvus; y, para terminar la fiesta, Arroz en Urroz, a cargo del asador y arrocería Lizarraga.

El domingo, como ya es habitual, Ignacio Lloret presentará un nuevo taller de creación literaria. Solo para valientes que, además de hablar sobre libros quieran hacer hablar a sus propios personajes.

Un curso completo y original para terminar el verano con buen sabor de boca, lejos de pantallas y de noticias.

Apúntate en urrozvilladellibro@gmail.com o en el guasap: 609408204.













15 de julio de 2026

Trasegando libros

No se me ha ocurrido un verbo mejor para definir esta parte del trabajo del librero. Es un término vinícola, y los libros no son líquidos. Lo sé. Pero todo el mundo sabe que los vinos, los libros y los amigos van siempre de la mano. 

Trasegar libros es moverlos con atención, hacerlos fluir con criterio de un montón a otro, de una estantería a una caja. Así es como lo que al principio era un montón informe se llega a convertir en un laberinto organizado. 

A lo largo de mis años de librero he visto libros muy humildes siendo tratados como joyas y otros, vestidos con soberbias encuadernaciones, llenándose de polvo sin que nadie los quiera. Esta tarea de seleccionar a dónde va cada libro es por tanto una responsabilidad peculiar del oficio, mezcla de espíritu comercial, ojo clínico y sesgo emocional o intelectual. 

Cuando recorran ustedes con el dedo o con la vista alguna de mis estanterías, o cuando rebusquen en las cajas de la próxima feria sepan que si un libro está ahí es por algo. Porque el librero, al final, sólo es un casamentero literario que a veces consigue acuerdos de conveniencia entre autores y lectores y otras, más felices, lecturas enamoradas.