25 de mayo de 2011

"Dios mío, que nunca me vuelva como ORANGE" (Segunda parte)

BAJA es una palabra tabú en las telefónicas, en los bancos, en las grandes empresas. Si se dieran cuenta de la antipropaganda que esto supone creo que cambiarían de táctica. No tiene sentido que sea más fácil apostatar de la Santa Madre Iglesia o divorciarse que cerrar una cuenta bancaria o cancelar un número de móvil. Pero en fín, así es el mundo que estamos creando, que se ríe de lo importante y se enfada por chorradas. 

Finalmente parece ser que se dieron por aludidos y cursaron mi baja total en ORANGE. Pero desde entonces me reclaman dos meses por el "pincho". Cuarenta y tantos puñeteros euros inicialmente. Que con no se qué recargo quedan en setenta y tantos y que con la amenaza (llamadas varias, cartas de abogados, sms amenazantes...) de un trámite judicial podrían suponerme ciento y pico eurazos. Mientras tanto me han marcado con la estrella de David: me han incluido en un registro de morosos -escarnio público- para que otros gigantes de otros colores sepan que soy una manzana podrida.

Ultimamente, cada vez que me ha llamado un ser humano de parte del monstruo naranja le he comunicado mi decisión en plan Ghandi: "No pago. No voy a pagar. No pagaré. Lleven Vds. hasta el fin su oficio bucanero naranja y quítenme lo mío si se atreven". Al final me lo quitarán, pero dudo mucho que les compense.

Y así es como llego a esta sabia conclusión y aspiración: ¡que nunca me vuelva como Orange! Que siempre sea capaz de ponerme en el lugar de mis clientes, que entienda que un cliente satisfecho y tranquilo es la mejor garantía de un futuro próspero, que sepa mirar las cosas a largo plazo. 

Señores clientes de Libros con Historia: aprovechen la ocasión, pónganme a prueba y reclamen ahora mismo cualquier torpeza en el servicio que haya podido cometer, dénse de baja, quéjense, exíjanme. Prometo no hacer lo mismo que Orange.

Javier Garisoain
Libros con Historia
www.librosconhistoria.com